lunes, 21 de junio de 2021

Santo Tomás y la eternidad del mundo: ¿Puede un universo eterno haber sido creado?

 

Editado por última vez el 30/4/2022
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¿Es el universo eterno o, por el contrario, tuvo un comienzo? Esta es una pregunta que, a lo largo de la historia, intentó ser respondida por una innumerable cantidad de filósofos y científicos y de la que, a día de hoy, estamos muy lejos de obtener un consenso al respecto dentro de la academia.

Sin embargo, más que dar una solución definitiva a la disputa, en este artículo me limitaré a exponer el pensamiento de uno de los filósofos más importantes no solo de la Edad Media, sino de toda la historia, con respecto a este tema tan complejo y trascendental. Santo Tomás de Aquino, en algunos capítulos de la Suma contra los gentiles y de su obra magna, la Suma teológica, en vez de intentar responder a esta pregunta, se dedica a explicar por qué resulta de por sí de por sí absurdo intentar dilucidar tal respuesta a través de la pura razón, prescindiendo de la fe, y mantenía una fuerte oposición a la posibilidad de demostrar una cosa o la otra a través de medios filosóficos.

Ahora quizás a muchos les haya surgido una duda más que razonable a primera vista: ¿Cómo puede ser que Tomás de Aquino, quien profesaba la religión Católica, que sostiene la existencia de un Dios subsistente y creador de todas las naturalezas distintas de sí mismo, pueda decir que no es posible conocer con certeza que el universo sea eterno?

Es decir, de ser eterno el universo, entonces no pudo ser creado, dado que aquello que es eterno no tiene un comienzo ni un final, y el ser creado significa necesariamente un comienzo en la existencia, porque, como resulta evidente, aquello que es creado no existía antes de serlo, y lo eterno no pudo no haber existido. Y, si el universo es eterno y no creado, entonces Dios no es creador de todo lo existente, en tanto que ha coexistido algo en la eternidad junto a él que no ha sido creado por él.

Sin embargo, se nos expone cómo, en las propias palabras de Tomás, esta objeción es digna de quienes, ignorando muchas cosas, y teniendo en cuenta solo unas pocas, deducen fácilmente conclusiones. En síntesis: es un error intelectual grosero.

Si es admisible que exista un ser que cumpla con los atributos del Dios católico, entonces no resulta para nada problemático que algo haya sido creado y a su vez sea eterno. Sostener lo contrario es un error producto de intentar sobrehumanizar a lo divino, y aplicar a Dios características y límites que no le son propios. Les ruego, queridos lectores, apártense por un momento del campo de lo cotidiano, y realicen un ejercicio filosófico de lógica pura a fin de poder llegar a la verdad sobre esta cuestión.

Partimos de la base de que Dios es un ser que posee ciertas características: eternidad, inmaterialidad, omnipotencia, inmutabilidad, personalidad… Entonces, Dios es eterno y tiene voluntad, y al ser él todo inmutable, su voluntad también lo es. Es decir, que su voluntad es también eterna, y que, desde siempre. ha sido la misma.

Además de esto, Dios es un ser omnipotente, es decir, absolutamente poderoso. Lo es tanto como para ser capaz de traer algo de la nada y, como bien sabemos, el no ser no puede ser en potencia, ya que la potencialidad es exclusiva de aquello que ya es algo en acto. Esta voluntad inmutable de Dios puede ser la de crear un universo eterno, y al ser Dios omnipotente, este podría cumplirla.

Sin embargo, soy muy consciente de que ni siquiera la omnipotencia de Dios puede escapar de las leyes de la lógica. Por ejemplo, Dios sería incapaz de crear un círculo cuadrado o un soltero casado, y también de cometer actos que van en contra de su propia naturaleza, como mentir o hacer el mal. Entonces, ¿es lógicamente admisible la idea de un universo eterno que, a su vez, haya sido creado? La respuesta del Aquinate es un rotundo , y es aquí donde entra en juego lo que mencioné anteriormente sobre la sobrehumanización de lo divino.

La primera objeción que podría plantearse es que, necesariamente, toda causa antecede a su efecto. No obstante, esto no tiene por qué ser así, y puede ser probado tanto por medio de la inducción como de la deducción lógica, dado que, en el momento en que se supone existir una cosa, se puede también suponer un comienzo de su acción. En este caso, Tomás nos da los ejemplos de cómo, en el momento en el que empieza a existir el fuego, puede suponerse también el inicio de la existencia de la calefacción, que es efecto del fuego, o cómo en cuánto se enciende una luz, se da inmediatamente la iluminación. Sin embargo, debo matizar esto, dado que, a día de hoy, sabemos que la iluminación y el calor sí ocurren mediante procesos temporales basados en el movimiento y, por tanto, estos ejemplos no son válidos. Igualmente, puede darse el ejemplo del libro que es sostenido por el estante, y este último es sostenido por el suelo, y así sucesivamente. Esta es una serie causal inmediata y no basada en el movimiento.

Como es evidente, aquellas causalidades basadas en el movimiento sí que requieren tiempo para ser realizadas, como nos indica Santo Tomás.

Entonces, ahora queda por responder a la siguiente pregunta: ¿Requiere la creación divina de tiempo para ser llevada a cabo o, en cambio, es susceptible de ser realizada instantáneamente?

Puede parecer, a primera vista, razonable que todo ser que actúe por voluntad requiera de tiempo para ejercer esta voluntad. Sin embargo, esta presuposición surge de un engaño a la intuición, dado que aquello que demora el proceso de la acción no es la voluntad en sí, sino ciertas características que le son intrínsecas a todo ser finito que además posea voluntad: Los seres finitos deben hacer uso de su deliberación y del movimiento de su cuerpo para poder actuar, y es por esto que el tiempo es requerido, no por otra cosa. No obstante, en el caso de Dios no es necesario que la voluntad preceda al ejercicio de la misma, dado que él, en tanto que su voluntad es inmutable, no obra por deliberación; en tanto que todo lo sabe, tiene el máximo conocimiento de cómo lograr su objetivo y; en tanto que todo lo puede, es capaz de hacerlo con la máxima eficacia.

Incluso San Agustín de Hipona, quien atacó en parte de su obra con diversos argumentos a la idea de la eternidad del universo, tomaba este argumento como inválido. Nos dice el filósofo, en el libro décimo, capítulo 31 de La ciudad de Dios, hablando de los platónicos: “Pues así dicen— como si el pie hubiera estado siempre en el polvo desde la eternidad, siempre hubiera habido una huella debajo de él; la cual huella, sin embargo, nadie dudaría que hubiera sido hecha por el que pisa ni diría que una cosa es anterior a otra, aunque haya sido creada por la otra; así no solamente el mundo, sino también los dioses fueron en él creados desde siempre, a la par que existe desde siempre quien los hizo; y, sin embargo, fueron hechos.” Y, pese a contrariar a la tesis de la eternidad del universo, Agustín en ningún momento, según nos dice Tomás, afirma que esta idea sea inconsistente o ilógica, ni que repugne al entendimiento de modo alguno.

La analogía de la huella en el polvo es perfecta para el tema en cuestión, y estoy seguro de que fue esto en particular lo que a muchos los terminó de ayudar a entenderlo. Y es que es propio del pie dejar una huella en la arena sobre la que se posa, así como es propio de Dios el ejercer siempre y en todo lugar su eterna e inmutable voluntad.

Para finalizar con este artículo, trataré también la respuesta que da Tomás a quienes intentan refutar la eternidad del universo basándose en un argumento inductivo sobre la duración de las criaturas. Sería algo así: “Sabemos que todo lo que vemos y conocemos tiene un comienzo, o es necesario que lo tenga. Por tanto, el universo también ha de tener un comienzo”.

El Aquinate despacha esta objeción en un par de páginas, contraargumentando más o menos lo siguiente:

Primero que nada, de ser correctas sus premisas, no se sigue de allí la conclusión de que el universo, entendiéndolo a este como la integridad de la realidad en sí, es decir, el plano sobre el cual se posan las cosas, necesariamente haya tenido un comienzo. Como mucho, podría llegar a demostrar — que ni siquiera lo hace de manera satisfactoria — que es probable que el universo haya tenido un comienzo, pero solo eso. Sería un argumento meramente probabilístico, con escaso valor probatorio real.  

Y la segunda es una respuesta, a mi parecer, bastante obvia: La voluntad de Dios puede ser la de un universo que exista desde siempre, pero unas criaturas que existan desde determinado momento. Y, creo yo, no hay contraargumento posible que pueda ser objetado a esto, dado que a) la inmutabilidad divina no significa que Dios haya querido que siempre x, sino que siempre haya querido x. Es decir, no tiene por qué haber querido que siempre existan las criaturas, y pudo haber querido siempre que existan las criaturas, pero que solo lo hagan a partir de un determinado momento — como es evidente, tal momento se corresponde con en el que han sido creadas —, siendo esto parte de su voluntad, y b) tampoco es posible que Dios haya creado a las criaturas porque estas sean necesarias para su existencia, dado que él es necesario por sí mismo, así que creo que este tema queda también zanjado.


Fuentes:

- Suma contra los gentiles, Libro II, Capítulos XXXI, XXXII, XXXIII, Tomás de Aquino.

- De aeternitate mundi contra murmurantes, Tomás de Aquino.


jueves, 24 de diciembre de 2020

Las incoherencias lógicas en cierto argumento libertario que se opone a la eutanasia



Actualizado por última vez el 31/10/2021
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El objeto del presente artículo es el de responder a un vídeo¹ publicado en YouTube por el activista libertario Benjamín Santamaría, en el que expone su visión sobre la eutanasia. Sin embargo, y aunque pueda pensarse lo contrario, en este artículo no estoy tomando postura política alguna, sino que solo intento explicar por qué, desde una postura racional, analítica, y desde la pura razón, el pensamiento de Benjamín es internamente incoherente. Es decir, que incluso asumiendo la validez de sus premisas -que son, en resumidas cuentas, las de la ética liberal-libertaria-, de allí no se derivarían lógicamente las conclusiones que se pretende probar.


Como bien nos dice en el vídeo, según Benjamín, la eutanasia no es solo inmoral, sino que, también -al menos, como deja claro, en el contexto actual-, debe ser ilegal (él mismo realiza esta distinción). Benjamín comienza su argumentación afirmando que “Las acciones humanas deben ser libres”. Vamos a darle una validez meramente hipotética a esa afirmación como una de sus premisas, que parece reposar sobre una de las bases axiomáticas de la teoría libertaria, a saber, el principio de autopropiedad. Luego nos indica que que, ahora mismo, las decisiones que tomamos no son libres porque vienen influenciadas por un contexto que no ha sido formado en condiciones de libertad y voluntariedad -en resumidas cuentas, que son influenciadas por la coacción del Estado-. Hasta este punto, no hay incoherencia alguna en su pensamiento. El problema surge cuando Benjamín deduce de estas premisas la conclusión de que las decisiones influenciadas por predisposiciones externas -coactivas o no- deben ser prohibidas, al no ser verdaderamente voluntarias. 


Su argumento adolece de varios grandes problemas, que expondré a continuación:


1. Benjamín se queja de que estas decisiones estén influenciadas por un contexto coactivo y planificado -hace un especial énfasis en su crítica a la que él llama “mentalidad de planificador” de quienes defienden la eutanasia-. Acto seguido, nos dice que si una sociedad permite la eutanasia, se estará normalizando y extendiendo culturalmente la misma a situaciones en las que no debería aplicarse. Aquí veo una enorme incoherencia, y es que esta última frase, sobre todo aquel “debería” está hipercargado de una mentalidad de planificador e ingeniero social, que es justo lo que él mismo acababa de criticar. Según Benjamín, el problema con normalizar la eutanasia sería que esta se extendería a ámbitos donde no debería existir. ¿Y quién decide dónde debe y dónde no debe existir tal o cual fenómeno social no directamente coactivo? ¿De qué manera un libertario como Benjamín puede aceptar la premisa de que tal cosa es posible sin caer inmediatamente en una enorme contradicción? La afirmación que realiza Benjamín es muy poco lógica, y demasiado sentimental, y es un hecho que las emociones por sí mismas nunca nos han llevado a conocer ningún tipo de verdad. Resulta evidente que él no ha llegado a la conclusión de que la eutanasia debe ser prohibida por haber seguido un razonamiento riguroso y metódico en base a premisas correctas que lo haya convencido de tal conclusión, sino más bien al revés: Benjamín, por sus preconceptos infundados, del tipo que sean, estaba convencido de que la eutanasia debe ser prohibida, y luego buscó una forma de justificarlo -que, por cierto, tampoco es muy buena-.


2. Benjamín no solo incluye a las influencias que pueda ejercer el estado en la decisión de tomar o no la eutanasia, sino que también incluye a las familias. Supongamos que yo soy un anciano al que le queda medio año de vida, y mi pobre familia me presiona para que acepte tomar la eutanasia, con tal de preservar la economía familiar. En este caso, según Benjamín, se me estaría presionando a tomar una decisión que, sin la existencia de esa presión sobre mí, yo no habría tomado. El error que comete en esta argumentación es que olvida que los humanos no somos átomos, y que toda decisión está influenciada de una u otra manera por mi entorno, y no por eso deberían ser prohibidas. Las circunstancias no pueden ser borradas, y ninguna decisión se toma en un edén con superabundancia de recursos y aislado de toda sociedad que pueda influenciarnos -que no coaccionarnos-. Evidentemente, a nadie le agrada el hecho de que un anciano decida tomar la eutanasia por presión familiar. Si un libertario como Benjamín quiere buscar soluciones, puede utilizar herramientas que no contradigan a su teoría, como la persuasión, el activismo pacífico, las donaciones o recurrir a -o hasta fundar- una asociación benéfica, y cualquiera de estas acciones sería totalmente compatible con el libertarismo filosófico que predica el señor Santamaría. Benjamín no aporta ningún argumento que demuestre por qué el caso de una familia que presione a un anciano a tomar la eutanasia sería contrario a la ética de la libertad, ni explica por qué sería diferente a cualquier otro tipo de influencia que distintos factores de la sociedad ejercen sobre nosotros día tras día y a las que él no ve como malas. Repito, personalmente puede parecerte repudiable -y es natural que así sea-, pero el mismo Benjamín parece diferenciar, como detallé al principio, a la moral personal de la ética universal.


3. Se puede argumentar que esta decisión, incluso aunque la familia no esté coaccionando violentamente al anciano, sino solo presionándolo, sin ejercer ningún tipo de coerción, está también viciada por la coacción estatal. El argumento vendría por el lado de “pero, sin la existencia de los impuestos, y el cortoplacismo generado por las políticas coactivas estatales, esta familia podría permitirse el mantener a este anciano, y no tendrían que recurrir a la eutanasia”. El problema es que de estas premisas se deduce una conclusión errada, a saber, que al no ser las condiciones de decisión totalmente libres, entonces la decisión es antiética y debe ser prohibida, o legalmente impedida. No obstante, puede ser fácilmente demostrada la contradicción en la que cae cualquier libertario que pretenda afirmar tal cosa argumentando que a) bajo este razonamiento, y al ser prácticamente toda decisión influenciada por coacción estatal de algún u otro modo, toda decisión debería prohibirse y así nadie podría actuar en absoluto (Ej: yo compro pan en vez de caviar por culpa de los impuestos, entonces, esta decisión está influenciada por coacción estatal, por tanto, se me debe prohibir comer y debo morir de hambre), o b) incluso en el caso de que se exijan conexiones más directas entre la coacción y la decisión, siguiendo la lógica de Benjamín, se deberían prohibir, por ejemplo, las cerraduras y las alarmas, en tanto que la gente las utiliza debido a la amenaza de malhechores invadiendo su propiedad. Como es evidente, estas afirmaciones caen por su propio peso, y lo mismo pasa con la afirmación de Benjamín. Lo mismo ocurriría con ir a una clínica a ser atendido porque alguien me disparó con una pistola en la pierna: tal decisión estaría, también, influenciada por una coacción externa inmoral, que en este caso sería la agresión armada del pistolero hacia mí. Lo que se debe eliminar, a lo sumo, es la coacción externa y, mientras ésta exista, dejar a los individuos tomar decisiones dentro de las posibilidades que tengan en esa circunstancia particular, ya que -y esto es un axioma praxeológico que un autoproclamado economista austríaco como Benjamín no puede negar- cualquier decisión que tome este individuo le beneficiará más que si se le prohíbe hacerlo, ya que si la ha elegido es porque ha visto que es la que más útil era a sus fines -repito, dentro de la visión libertaria austríaca de Santamaría-.


4. Aquí quiero realizar dos breves apuntes y es que a) resulta altamente contradictorio el criticar a la visión economicista/utilitarista de muchos defensores de la eutanasia, pero luego argumentar que “la eutanasia no debe permitirse porque es el primer paso para que una sociedad desaparezca”, en tanto que esta última se trata de una argumentación completamente utilitarista y consecuencialista, mas no sustentada en la ética de la libertad, que es la que Benjamín sostiene; y b) que se hace evidente que Benjamín tiene una mentalidad de planificador -cosa que él criticaba- cuando afirma lo siguiente: “yo no estoy en contra de que se permita la eutanasia en una sociedad que valora la vida, ya que nadie la va a practicar”. Básicamente diciendo que solo está a favor de la libertad cuando los individuos hagan con ella lo que a él le plazca. Para eso, que no dé libertad en absoluto.




      Referencias:


  1. ¿Por qué creo que la eutanasia ha sido un error?, publicado en YouTube el 19 de diciembre de 2020 por Benjamín Santamaría.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Entrevista a Miguel Anxo Bastos Boubeta

 



(Publicado originalmente en el sitio web de prensa Mises Report)


Miguel Anxo Bastos es un personaje de sobra conocido en los ámbitos liberales, libertarios y anarcocapitalistas hispanohablantes. Es licenciado en Ciencias Económicas y Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Santiago de Compostela y Licenciado en Ciencias Políticas por la UNED. Actualmente se desempeña como catedrático en la USC, impartiendo docencia en la Facultad de Ciencias Políticas y de la Administración, siendo las políticas públicas su especialidad, aunque es más conocido por su faceta como divulgador, habiendo realizado varias conferencias para instituciones de renombre como el Instituto Juan de Mariana o la organización Students for Liberty. Ha escrito también decenas de artículos divulgativos y papers sobre los temas más diversos, desde teoría del estado, pasando por la economía hasta llegar a la literatura.

Le propuse al profesor Miguel Anxo Bastos realizar esta entrevista con motivo de su cumpleaños y con el fin de poder conocerlo mejor. Sin duda tendrá mucho que contarnos.

  • Saludos, profesor Bastos. Me gustaría introducir la entrevista con una pregunta simple, pero crucial para entender su pensamiento: ¿Cómo fue su primer contacto con las ideas de la libertad?

Fue un cúmulo de casualidades. Un libro de Hazlitt comprado en un kiosco, un profesor que me habló de Socialismo de Mises (en un contexto crítico) y una cita casual de Rothbard en un libro sobre privatizaciones. Más adelante, un alumno me informó de que vio un libro de éste en una librería… Viejos clásicos austríacos descubiertos en la biblioteca de economía de Don Xaime Isla Couto en Vigo… Después llegó internet.

  • ¿Han influído los valores o creencias familiares en su pensamiento actual?

Mi familia, en muchísimos aspectos me influyó y sigue haciéndolo. Pero, entre otras cosas, y dada la naturaleza de la entrevista, diré que me influyó principalmente la ética de trabajo de mis mayores.

  • Hoy cumple usted 53 años. ¿Qué diferencia ve en su pensamiento actual con el que tenía hace 10, 20 o 30 años? ¿Qué le ha influído? O, en términos generales, ¿cómo fue la evolución de su pensamiento hasta el que tiene a día de hoy?

Cambió mucho y supongo que en algunos aspectos seguirá cambiando. Pasé de una suerte de conservadurismo intuitivo al marxismo de mis años de universidad, luego al liberal-conservadurismo, y con el tiempo me hice filosóficamente ancap. Mi cambio principal fue la conversión al anti-imperialismo desde el globalismo “ingenuo” que defendía.

  • ¿Podría nombrar a 10 autores que considere claves para entender correctamente la libertad?

Rothbard, Mises, Pipes, Hazlitt, Hayek, Schoeck, Lepage, Oppenheimer, Andreski y Lew Rockwell.

  • ¿Cree que el boom de las redes sociales y de internet ha mejorado la situación de las ideas de la libertad en nuestra sociedad, o más bien todo lo contrario?

Sí que la ha mejorado sustancialmente, básicamente por la posibilidad de acceder fácilmente a la información y el crecimiento del número de interesados en ella. El único problema que veo es que se pueda banalizar por el recurso a la inmediatez de las redes, que sustituyen a veces el meme por el estudio calmado.

  • Si pudiera ser presidente de España por un día, sin verse limitado por la constitución o el parlamento, ¿qué haría?

Interaría restaurar los derechos de propiedad clásicos. Luego todo vendría de ahí.

  • En algunas conferencias ha afirmado llegar a leer un libro por día, ¿puede explicarnos cómo llegó a desarrollar este increíble hábito?

Es cuestión de entrenamiento y de saber buscar huecos. Bohm-Bawerk decía a sus estudiantes que llevasen siempre un libro consigo para aprovechar los ratos muertos. También uso trucos de lector, como usar puntos de lectura o asociar a la lectura con momentos gratos. Prefiero las bibliotecas y los cafés a casa. En casa hay muchas distracciones.

  • No cabe duda de que usted es un empedernido lector, y ha escrito artículos y papers muy interesantes. Pero hay algo que muchos esperamos hace años. ¿Tiene pensado o está en proceso de escribir un libro?

Lo tengo en la cabeza, pero creo que me despisto y me es imposible centrarme en un solo tema. Sería una suerte de teoría del estado.

  • Muchas veces ha dicho que en un movimiento político o ideológico, como puede ser el libertarismo, es importante la dureza y la pureza. En este ámbito, ¿qué le diría a quienes abogan por una unión liberal

La unión liberal o el fusionismo son movimientos políticos para intentar crear un programa común. En el ámbito académico, en cambio, no cabe el compromiso. Debe triunfar la idea más correcta, aunque sea impopular.

  • ¿Cree que hay futuro para la libertad, o estamos indefectiblemente condenados al estatismo y su perverso accionar? ¿Cómo podemos ayudar a crear una sociedad cada vez mas libre?

No esperemos a la sociedad libre. Puede parecer una frase de un libro de autoayuda, pero siempre hay que comenzar por uno mismo, sin esperar a ver qué hace el resto.

  • Para usted, ¿la vía para llegar a la anarquía será política o revolucionaria? ¿Qué opinión le merecen armados políticos como el PLIB? ¿Cree que servirá de algo o se inclina a una solución más revolucionario-agorista, de desobediencia civil y tiranicidio?

Yo creo que vendrá más por el ámbito tecnológico o por el cambio de costumbres que por algún tipo de revolución puntual. No veo mal la política libertaria y  podría  conseguir algún resultado, como podría ser influir en algunos puntos sobre los partidos mainstream. El problema de los partidos libertarios es que, tarde o temprano, tendrían que pactar con partidos que no lo son y ahí podrían surgir problemas, salvo que estuviesen muy bien organizados.

  • Según su página de Wikipedia, usted es o fue un defensor del nacionalismo gallego. ¿De qué manera cree que se puede conciliar esta postura con el anarcocapitalismo/libertarismo?

Rothbard explica muy bien en varios de sus ensayos que los sentimientos nacionales o religiosos pueden operar perfectamente como factor de cohesión en una sociedad sin estado. Los humanos no son átomos y, quieran o no, están incrustados en una serie de valores culturales, linguísticos o morales que contribuyen a conformar sociedades. Se puede perfectamente sentirse leal a una comunidad nacional sin tener que apoyar un estado. El debate de la secesión también podría estar relacionado con esto, pues la amenaza de secesión es un enorme freno a los estados. Esto lo vio Mises muy bien en sus obras políticas.

  • En los últimos años se ha popularizado bastante el uso de criptomonedas como Bitcoin para escapar del control gubernamental. ¿Qué opinión tiene usted respecto a este tema? ¿Cree que en una sociedad anárquica seguirían teniendo futuro estas monedas?

Las criptomonedas es buen ejemplo de soluciones de mercado que parten de principios libertarios. Yo soy defensor del patrón oro clásico, pero la existencia del Bitcoin o el Ethereum puede servir para ensayar soluciones que valgan para el futuro, tanto con la propia criptomoneda como con la tecnología blockchain asociada a ellas.

  • Hay verdaderos héroes libertarios que son desconocidos por gran parte del público liberal. Es el caso, por ejemplo, de Julian Assange, que fue hace relativamente poco extraditado a los Estados Unidos. Es también un autodeclarado anarquista y libertario Asumo que usted lo conoce. De ser así, ¿qué opinión le merecen él y WikiLeaks, su organización?

No conozco bien el caso del señor Assange, pero si de sus filtraciones. De ser ciertas corroboran las teorías del estado de los ancaps y de sus predecesores, los liberales franceses, de que los estados -incluso los más modernos- tienen un lado oscuro y violento.

  • ¿Conoce autores argentinos con valores libertarios que valga la pena leer?

Claro. Desde los Benegas Lynch, padre e hijo o Martín Krause y la gente de ESEADE o el mismo Borges, que si bien no se metía en estos temas, era un anarquista conservador. La revista Libertas fue desde el comienzo una de mis referencias intelectuales. Y a día de hoy me consta que existen muchos libertarios jóvenes y de una calidad excelente como los hermanos Ravier, los Cachanovsky o apasionados defensores de la libertad como Javier Milei. Y seguro que me olvido de muchos.

  • Usted tiene una conferencia entera dedicada a hablar de literatura, y ha afirmado en varias ocasiones ser un lector empedernido de obras literarias. ¿Podría explicar brevemente qué relación guarda la literatura con el mundo de las ideas y de que forma se interrelacionan?

La literatura explica con imágenes cosas que los tratados más serios no son capaces. La descripción de la inflación alemana que hacen Zweig o Fallada son mucho más potentes que las que se pueden encontrar en los teóricos de la inflación, pues explican lo que le acontece al hombre real. En Política, el Michael Kolhaas, de Von Kleist, por ejemplo, ejemplifica la naturaleza del poder mejor que muchos tratados de teoría del estado.

  • ¿Puede nombrar algunas obras literarias que hayan influido en su pensamiento o forma de ver la vida?

Muchas. La obra de Charles Nodier me gusta mucho (extraño personaje asociado con todo tipo de conspiraciones) por su magia. Tolkien en la infancia me influyo y aún sigue haciéndolo. Robert Penn Warren, viejo conservador, me gusta también. En especial su obra traducida como La vida es difícil. Michel Tournier,  con su genial El rey de los alisos. En Galicia, Alvaro Cunqueiro o Vicente Risco siempre me han fascinado. En español no voy a salir del tópico. Me gusta García Márquez, menos su obra más célebre, Cien años de soledad, y Vargas Llosa nunca me defrauda. La literatura argentina también me interesa. Sábato, por ejemplo, u Horacio Quiroga o Piglia, con su Plata quemada. Pero todos los libros que he leído han influido algo, unos más y otros menos, unos para bien y otros para mal.

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